Noticias de la Marina Alta
Alcalalí celebra diez años de su Feslalí con la algarroba como símbolo de futuro agrario y territorial
Alcalalí ha decidido convertir la mayor transformación de su paisaje agrario reciente, en una oportunidad colectiva. Del 1 al 22 de febrero, el municipio del Vall de Pop celebrará la décima edición de su Feslalí. El aniversario no solo conmemora diez años de festival, sino que marca un cambio de rumbo en su filosofía. La algarroba toma el relevo del almendro como eje central de esta increíble iniciativa convirtiéndose en símbolo de adaptación, resiliencia y futuro.
Durante una década, el Feslalí ha estado estrechamente vinculado a la floración de los almendros, consolidándose como una cita clave del turismo de interior y una herramienta de dinamización económica y comercial. Sin embargo, la irrupción de la maldita Xylella fastidiosa provocó el arranque masivo de los árboles alterando el paisaje agrícola de Alcalalí y obligando al municipio a replantearse su modelo agrario y, con él, el relato del festival.
Lejos de renunciar a Feslalí, el Ayuntamiento ha optado por redefinirlo. A lo largo del último año ha trabajado en una estrategia centrada en la recuperación y viabilidad de la algarroba apoyándose en un exhaustivo estudio técnico. El documento señala que el algarrobo es un cultivo especialmente adaptado al secano mediterráneo, resistente al cambio climático y con un creciente interés económico y comercial. Un árbol históricamente presente en el término municipal que vuelve a ocupar un lugar central, no solo como alternativa productiva, sino como parte de la memoria colectiva y de la identidad local.
Un mes para reflexionar, compartir y celebrar
La décima edición de Feslalí se desarrollará a lo largo de cuatro fines de semana y propone mucho más que un programa festivo. El festival se plantea como un espacio de divulgación que toma la algarroba como hilo conductor para hablar de agricultura, paisaje, cultura y futuro. Rutas senderistas, salidas al campo, talleres artesanales, charlas, concursos culturales y gastronómicos, música en directo y actividades familiares conforman una programación pensada para públicos diversos.
El arranque tendrá lugar el domingo 1 de febrero con una jornada dedicada al algarrobo como cultivo identitario que incluye una salida al campo, una charla sobre la comercialización de la algarroba a cargo del economista Jaume Mora Pedrós y una cata de productos elaborados con este fruto en el Museo Etnológico.
Las semanas siguientes combinan propuestas de divulgación ambiental, como rutas ornitológicas con anillamiento científico y paseos etnobotánicos, con talleres vinculados a oficios y saberes tradicionales, experiencias sensoriales en la montaña y actividades creativas. También el II Concurso de Pintura Rápida Feslalí. Febrero es Alcalalí, la música en directo, puchero popular y la celebración del Mig Any de las fiestas patronales para reforzar el carácter social del festival y fomentar la participación de vecinos y visitantes.
La gastronomía tendrá un protagonismo especial con el II Concurso de Dulces con Algarroba, una iniciativa que invita a reinterpretar este fruto desde la creatividad culinaria y a redescubrir su potencial en la cocina actual.
El cierre de Feslalí llegará el fin de semana del 21 y 22 de febrero con la Feria de Oficios y Productos de la Tierra que transformará el casco urbano de Alcalalí en un gran escaparate del producto local y los oficios tradicionales. Más de 30 stands ofrecerán productos de kilómetro cero, mientras que talleres, espectáculos infantiles y conciertos llenarán plazas y calles de actividad.
Este gran cierre contará, el sábado, con la actuación de la Muixeranga de Segària, clases abiertas de lindy hop y jazz, conciertos de jazz, blues y rock&roll y el espacio musical Rocklalí. El domingo, el público familiar tendrá un espacio destacado antes de la clausura final del festival.
En esta décima edición, Alcalalí apuesta por un modelo agrario diversificado, sostenible y arraigado al territorio; consolidándose como una herramienta de cohesión social y de reflexión colectiva, capaz de transformar una crisis agrícola en una oportunidad de futuro. Toda la programación del Feslalí está en este enlace.
Alcalalí ha decidido convertir la mayor transformación de su paisaje agrario reciente, en una oportunidad colectiva. Del 1 al 22 de febrero, el municipio del Vall de Pop celebrará la décima edición de su Feslalí. El aniversario no solo conmemora diez años de festival, sino que marca un cambio de rumbo en su filosofía. La algarroba toma el relevo del almendro como eje central de esta increíble iniciativa convirtiéndose en símbolo de adaptación, resiliencia y futuro.
Durante una década, el Feslalí ha estado estrechamente vinculado a la floración de los almendros, consolidándose como una cita clave del turismo de interior y una herramienta de dinamización económica y comercial. Sin embargo, la irrupción de la maldita Xylella fastidiosa provocó el arranque masivo de los árboles alterando el paisaje agrícola de Alcalalí y obligando al municipio a replantearse su modelo agrario y, con él, el relato del festival.
Lejos de renunciar a Feslalí, el Ayuntamiento ha optado por redefinirlo. A lo largo del último año ha trabajado en una estrategia centrada en la recuperación y viabilidad de la algarroba apoyándose en un exhaustivo estudio técnico. El documento señala que el algarrobo es un cultivo especialmente adaptado al secano mediterráneo, resistente al cambio climático y con un creciente interés económico y comercial. Un árbol históricamente presente en el término municipal que vuelve a ocupar un lugar central, no solo como alternativa productiva, sino como parte de la memoria colectiva y de la identidad local.
Un mes para reflexionar, compartir y celebrar
La décima edición de Feslalí se desarrollará a lo largo de cuatro fines de semana y propone mucho más que un programa festivo. El festival se plantea como un espacio de divulgación que toma la algarroba como hilo conductor para hablar de agricultura, paisaje, cultura y futuro. Rutas senderistas, salidas al campo, talleres artesanales, charlas, concursos culturales y gastronómicos, música en directo y actividades familiares conforman una programación pensada para públicos diversos.
El arranque tendrá lugar el domingo 1 de febrero con una jornada dedicada al algarrobo como cultivo identitario que incluye una salida al campo, una charla sobre la comercialización de la algarroba a cargo del economista Jaume Mora Pedrós y una cata de productos elaborados con este fruto en el Museo Etnológico.
Las semanas siguientes combinan propuestas de divulgación ambiental, como rutas ornitológicas con anillamiento científico y paseos etnobotánicos, con talleres vinculados a oficios y saberes tradicionales, experiencias sensoriales en la montaña y actividades creativas. También el II Concurso de Pintura Rápida Feslalí. Febrero es Alcalalí, la música en directo, puchero popular y la celebración del Mig Any de las fiestas patronales para reforzar el carácter social del festival y fomentar la participación de vecinos y visitantes.
La gastronomía tendrá un protagonismo especial con el II Concurso de Dulces con Algarroba, una iniciativa que invita a reinterpretar este fruto desde la creatividad culinaria y a redescubrir su potencial en la cocina actual.
El cierre de Feslalí llegará el fin de semana del 21 y 22 de febrero con la Feria de Oficios y Productos de la Tierra que transformará el casco urbano de Alcalalí en un gran escaparate del producto local y los oficios tradicionales. Más de 30 stands ofrecerán productos de kilómetro cero, mientras que talleres, espectáculos infantiles y conciertos llenarán plazas y calles de actividad.
Este gran cierre contará, el sábado, con la actuación de la Muixeranga de Segària, clases abiertas de lindy hop y jazz, conciertos de jazz, blues y rock&roll y el espacio musical Rocklalí. El domingo, el público familiar tendrá un espacio destacado antes de la clausura final del festival.
En esta décima edición, Alcalalí apuesta por un modelo agrario diversificado, sostenible y arraigado al territorio; consolidándose como una herramienta de cohesión social y de reflexión colectiva, capaz de transformar una crisis agrícola en una oportunidad de futuro. Toda la programación del Feslalí está en este enlace.








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